La búsqueda del Juego de Tronos de Netflix

Desde hace un tiempo, las series con toques medievales han estado en lo alto de las audiencias o ratings de las cadenas de televisión, y ahora se incorporara a este género la plataforma de streaming Netflix, que a día de hoy, continúa buscando su Juego de Tronos. La primera en la búsqueda del “Juego de Tronos de Netflix“, fue Marco Polo y a ésta, la siguió The Last Kingdom, ambas en mi opinión bastante acertadas, ya que por un lado, Marco Polo fue renovada y se estrenará este año, y por otro, The Last Kingdom tendrá segunda temporada coproducida por la BBC.

Pero continuamos sin tener una serie estrella en este género, Netflix aún no ha encontrado su “Juego de Tronos“. ¿Lo encontrará algún día?

Marco Polo, primer intento de Juego de Tronos de Netflix

Persiguiendo la gallina de los huevos de oro, su primer intento fue con Marco Polo, que retrata con algunos fundamentos históricos y bastante imaginación, la estadía de dicho expedicionario en la corte de la China de Kublai Khan. La primera temporada fue recibida tibiamente por la mayoría de la crítica.

La producción de sus diez primeros episodios costaron 90 millones, contra casi unos 60 millones de Juego de Tronos. Con la historia de Marco Polo, Netflix incluso estrenó a principios de año un episodio suelto protagonizado por el maestro de artes marciales de la corte de Kublai Khan.

The Last Kingdom, segundo intento

El segundo intento de Netflix por emular el éxito fantástico que genera cada semana millones de artículos en la web, acaloradas discusiones y una extrema ansiedad por ver lo que viene, fue The Last Kingdom. Esta serie es una historia situada en el Siglo IX que narra la lucha entre reinos en la Inglaterra de entonces.

La serie adapta los “best seller” de Bernard Cornwell respetando el tono oscuro, sangriento y sumamente sexual de la serie de novelas, una atmósfera que nos hace recordar en ocasiones a la serie de Juego de Tronos.

Nuevas ideas

Los propetarios de Netflix admiten que su competencia no es la televisión por cable, sino otros servicios de suscripción. Por ello, para sumar nuevos clientes quieren producir nuevas series y películas, pero con más calidad.

La idea de Netflix desde 2013, cuando lanzó House of Cards, su primer contenido original y una gran apuesta que contó con David Fincher en la dirección y con Kevin Spacey, es entrar en una era donde el paso del cine a la televisón sea casi inexsistente.

Tras algunos éxitos como Orange is The New Black o Daredevil, Netflix comenzó a atravesar su primera crisis creativa. Algunos contenidos originales fueron muy bien recibidos (Narcos, Master of None o Unbreakable Kimmy Schmidt) pero no generaron el adictivo consumo de House of Cards. Al lanzar cada temporada íntegra, el furor por los programas en la plataforma dura mucho menos que cualquier programa que se emita semana a semana.

Pero como vemos en el día a día, Netflix va mejorando y apuestas como Shadowhunters o Scream, en las cuales se libera un capítulo cada semana, están empezando a generar esa adicción y parece que va a más…