28 Semanas Después

¡Bienvenidos a todos los netflixianos que nos leéis! Hoy vengo con la crítica hacía una peli, no una peli cualquiera no, hoy vengo con la secuela de 28 Días Después, hoy destriparemos “28 Semanas Después ¡Cuidado la Infección está cerca!

28 Días Después

Como muchos os acordaréis, 28 Días Después nos contaba la propagación del virus de la ira en Gran Bretaña debido al sabotaje de un grupo de activistas pro-defensa de los animales, asolando a la población en menos de un mes.

Bueno pues en 28 Semanas Después, la población ha sido prácticamente aniquilada por el virus, y los infectados comienzan a morir de inanición; tras la intervención del ejército estadounidense, y todavía bajo su estricta vigilancia, se inicia la repatriación a la zona 1 de Londres, en un perímetro aparentemente seguro, donde debe iniciarse la reconstrucción del país. Allí, Don (Robert Carlyle) se reencontrará con sus hijos, Tammy (Imogen Poots) y Andy (Mackintosh Muggleton), los cuales no saben que su madre , Alice (Catherine McCormack), fue abandonada a su suerte por Don (recordáis el momento de la ventana).

28 Semanas Después

28 Semanas Después es una película que rehúye de las típicas etiquetas de terror y zombies: en ella encontramos suspense, crítica social, documental, gore y drama confluyen en ella con una gran habilidad, si cabe más elaborado que en su predecesora, la cual ya sorprendía por su seriedad a la hora de enfocar el género zombie. Desde la primera escena con la canción Shrinking Universe a cargo de Muse, la cual se ha convertido en el sello de la saga, la película nos atrapa sin miramientos; Fresnadillo nos mete en el terror a través de la tragedia, y nos plantea el fenómeno zombie no como estamos acostumbrados, si no como si de una enfermedad se tratara, algo que no es novedoso, pero sí efectivo.

La introducción de la película es espectacular, secuencia que si os pasa como a mi tardará bastante en borrarse de vuestras memorias. Pero si pensáis que con la primera escena lo habéis visto todo, ya os digo que NO.

Más Tensión Menos Acción

Todos sabemos que 28 Semanas Después carece de esa acción frenética y continuada de, Amanecer de los muertos, logra mantenernos en una constante tensión, contagiándonos de un nerviosismo palpable y premonitorio a la espera de que se desate la inevitable tragedia. Y cuando ésta acontece, lo hace con una brutalidad extrema, sin tapujos, con un realismo dolorosamente trágico y enfermizo no apto para estómagos sensibles.

Y es que 28 Semanas Después no es una película de zombies al uso, se trata del virus de la ira, un odio inhumano que va más allá del propio dolor del infectado, y así nos es mostrado, sobretodo en escenas puntuales verdaderamente crueles y difíciles de digerir.

Por ello, puede que para algunos resulte excesivamente sangrienta, pero creo que lo que verdaderamente nos desagrada e incluso nos repugna es la fría sobriedad, su extremo documentalismo y su inherente crítica a la humanidad en general; no ya la fácil censura a la figura del ejército, retratado nuevamente como un mal necesario, una vía de escape que siempre termina por convertirse en prisión, si no a la debilidad humana propiamente dicha, reflejada en el personaje de Robert Carlyle.

Conclusión

28 Semanas Después es una gran película en líneas generales, con escenas magníficas, aunque no la exime de ciertas lacras, como algo sosa la interpretación de los dos personajes adolescentes, las reiteradas apariciones de Robert Carlyle, que con 45 minutos de papel ya había cumplido, o el excesivo movimiento de cámara en las secuencias de acción; lacras que, quedan solapadas por una historia que, más que terrorífica, se torna fría y cruel. En mi opinión resulta bastante superior a su predecesora.

Muy muy muy recomendable.