BoJack Horseman

¡Muy buenas a todos, aficionados a Netflix! Me presento: Me llamo Enrique y desde hoy seré un nuevo colaborador en El Rincón de Netflix, que espera traeros muchas críticas, noticias, y artículos de calidad que sean de vuestro agrado. Y puesto que es la primera vez que leeréis un post mío, para ir cogiéndonos confianza os contaré un pequeño secreto: nunca he sido muy seriéfilo que se diga.

Sí, así es, siempre me ha encantado el cine debo decir, de hecho me gusta considerar que soy un cinéfago consumado, pero en cuanto a series se refiere… Siempre he visto entre poco y nada. El principal motivo es uno de los siete pecados capitales, es decir, la pereza. Por desgracia para mí (o suerte según se mire), soy algo tiquismiquis a la hora de visionar una película o serie: tiene que ser en buena calidad (a ser posible HD), en versión original, y con subtítulos en castellano medianamente aceptables (y si no en inglés directamente).

Como veis, soy el prototipo de hipster perfecto. Y como tristemente conseguir las series que me interesaban de “esa forma poco legal” que todos conocemos me consumía un tiempo que no tenía, como dije, desembocó en que nunca haya sido muy de ver series al contrario que con las películas.

Hasta que el año pasado se dio un acontecimiento que cambió esa particularidad personal por completo: aterrizó Neflix en España; y aunque el catálogo inicial no era especialmente remarcable, ha ido creciendo cada vez más y más con el paso de los meses, y claro, eso teniendo en cuenta que servidor nunca había degustado la mayor parte de él en cuanto a series se refiere… Digamos que era una oferta que no pude rechazar.

Y aquí estamos, más de 365 días después, pudiendo considerarme ya entre todas esas personas que se tragan temporadas como si fueran buenas cervezas. Así es como después de una introducción que espero no se os haya hecho demasiado larga, llegamos al punto de partida del post: Hoy os voy a hablar BoJack Horseman, que fue no sólo la primera serie “original de Netflix que degusté, sino que, directamente, ha sido la primera desde que empecé en este mundillo hace relativamente poco.

¿De qué va?

BoJack Horseman se trata de una serie de animación creada por Raphael Bob-Waksberg (gran apellido), y que como ya he dicho, pertenece al selecto club de los “Netflix Originals” desde que empezó su andadura por el año 2014. Podría decirse que el género al que pertenece es el del humor negro, y si bien esto es cierto, también puede resultar un poco engañoso: yo más bien la definiría como “comedia dramática”, pero antes, os dejo con la sinopsis oficial por cortesía de FilmAffinity, para que os hagáis una idea de con qué os podéis encontrar:

La serie se sitúa en un mundo en el cual los humanos y animales antropomorfos viven codo con codo. Específicamente se enfoca en la vida acabada de BoJack Horseman, la estrella de la sitcom de 1990 llamada “Horsin’ Around“, mientras planea su enorme regreso como una celebridad con una biografía de toda su vida que dicta a su escritora fantasma Diane Nguyen. BoJack también tiene que lidiar con las exigencias de su agente y ex-novia Princess Carolyn, su compañero de cuarto Todd Chavez y su enemigo el Sr. Peanutbutter, un perro de una comedia de 1990 similar al de Horsin’ Around.

Bien, ahora que más o menos ya habréis asumido qué tipo de obra es, pasemos a la siguiente sección en la que os explicaré por qué es tan engañosa esta serie.

La Comedia más Triste del Mundo

A priori, nada más leer la sinopsis, e incluso vistos los primeros episodios lo que uno pensaría normalmente es que estamos ante una serie muy del estilo Padre de Familia, Padre Made in USA, o South Park: mucha comedia negra, por momentos humor absurdo, y sin ningún tipo de pudor o vergüenza; incluso podríamos decir que es algo zafio. Y esto es así porque por desgracia tarda un poco en arrancar realmente lo bueno, aunque en ningún momento al principio es mala, ojo. La cosa es que tenemos dos opciones, quedarnos en la superficie disfrutando de “otra” serie irreverente, o darnos cuenta de lo realmente fresca que resulta y disfrutarla aún más.

Normalmente lo que nos gusta de las series que he citado antes, como en toda sitcom que se precie, son los gags. Chistes, bromas y ocurrencias que se les ocurren (o les ocurren) a los protagonistas, y que dan a lugar situaciones bastante hilarantes. BoJack Horseman también tiene de esto, por supuesto, a porrones… Pero al contrario que la mayoría, que no pretenden ahondar más allá, aquí los gags desembocan en algo completamente distinto: no en los momentos más divertidos de cada capítulo, sino todo lo contrario, los momentos más tristes y reflexivos. Así consiguen una dualidad maravillosa, y es que pasas de estar partiéndote de risa a sentir un vacío en el corazón al empatizar más con los personajes principales, y todo en cuestión de segundos. Lo que da lugar a otra de las particularidades de la serie que la hacen más original que la media.

Y es que aquí los personajes evolucionan, porque al contrario que la mayoría de sitcom, tiene una historia que se va desarrollando, pero tampoco os hagáis una falsa idea: no hay una trama central a lo Juego de Tronos o The Walking Dead que se vaya desarrollando a medida que pasan los capítulos, no es su intención, como digo el eje principal siguen siendo los gags… Pero sus episodios tampoco funcionan de manera aislada como las series que listé al principio, ya sea Padre de Familia o South Park. Me explico: Si nosotros vemos, por ejemplo, el capítulo cuatro de la primera temporada de, digamos, la mencionada Padre de Familia, si queremos luego podríamos pasar directamente al primero de la novena temporada, porque los cambios, ya sean de personajes o de status, van a ser mínimos. BoJack no funciona así, si pasáramos de ver el tercer episodio de la primera temporada al quinto de la tercera, no entenderíamos prácticamente nada, porque nos habríamos perdido un montón de sucesos. Sí, seguiríamos riéndonos con las ocurrencias que nos mostraran, pero no disfrutaríamos de la vertiente más dramática. Y esto es genial porque significa que los personajes evolucionan.

Siempre tendrán una personalidad muy marcada que será su distintivo: BoJack es un amargado, cínico, y borracho que nunca está contento con nada, Todd es prácticamente como si fuera un niño grande, y Diane es lo más parecido a una persona normal que nos encontraremos en el show, por ejemplo; pero aunque esto será algo que no variará mucho conforme pasen los minutos, según se sucedan esos momentos más de drama o de reflexión, irán obteniendo matices, evolucionando poco a poco, y enriqueciéndolos un montón, consiguiendo así una conexión con el espectador a raíz de la empatía que rara vez se da en el género.

Fuera Prejuicios

Así que poco me queda por decir de esta maravillosa serie. Sólo que, como reza el título de esta sección, os quitéis los prejuicios que podáis tener (ya sea porque es de animación o porque os recuerda demasiado a las que me he hartado a mencionar a lo largo del tema), y le deis una oportunidad. De hecho, si sirve de incentivo para ello, os dejo con algunos datos completamente objetivos que quizá os animen más a ello:

* Es una de las series más longevas que se encuentra entre las originales de Netflix, tan sólo por detrás de House of Cards y Orange Is The New Black; a día de hoy cuenta con tres temporadas de 12 episodios cada una (rondando los 25 minutos por capítulo) y ya ha sido renovada para una cuarta. Esto es un claro indicativo de su éxito, o al menos, de que resulta lo suficientemente rentable para que Netflix le de continuidad.

* En Estados Unidos es una de las series favoritas de los usuarios, y esto teniendo en cuenta que a nivel global, más de la mitad de suscriptores son yankees, es un dato muy a tener en cuenta. De hecho, casi siempre que alguna página o blog hace un listado sobre las mejores series originales de Netfix, BoJack siempre está entre los primeros puestos.

* La mayoría de críticos especializados coinciden en lo mismo: La primera mitad de la primera temporada es algo irregular, algunos capítulos son muy buenos y otros no lo son tanto… Pero a partir del episodio siete (más o menos), la cosa va cuesta arriba y sin parar, haciendo especial mención al capítulo 11. De hecho, también suelen coincidir en que es mejor a cada temporada que pasa, siendo de hecho la tercera la mejor considerada.

* Para terminar, a raíz del éxito de BoJack Horseman, Netflix intentó repetir jugada con otra sitcom de animación con un carácter similar, “F Is for Family“, que si bien tuvo buena acogida, de momento no ha conseguido tanto cariño ni atención por parte de los aficionados.

Espero que todos estos hechos, insisto, objetivos (la información está en Internet), os animen del todo a quitaros cualquier tipo de prejuicio que pudierais tener y le deis un intento a la obra de Raphael Bob-Waksberg.

Finalizando que es Gerundio

Y sin más, este ha sido mi primer post para lo que espero sea una larga estancia en El Rincón de Netflix. Espero que os haya gustado, si tenéis alguna duda o queréis comentar cualquier cosa no os cortéis en hacerlo, y ya sabéis… Si os apetece ver una sitcom de animación fresca, original, y diferente a la mayoría de propuestas que hay actualmente en el mercado, BoJack Horseman es vuestra mejor elección. ¡Risas y drama asegurados!